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Duración
Menos de medio día
Distancia
5 kms
Habilitado en
Verano, Otoño, Invierno, Primavera
0 km - Lago Lácar 5 km - Punto Panorámico Mirador Arrayán
Paseo sencillo, se puede acceder con vehículo. Si no tiene impedimentos físicos, no es fumador empedernido, ni lo asustan los desafíos, la sugerencia es hacerlo caminando.
Cualquiera sea la forma elegida, tomaremos el muelle turístico en la Costanera del lago Lácar, desde el cual parten las excursiones lacustres, como punto de partida.
Trescientos metros a la izquierda se bifurcan los caminos: a la derecha la ruta nacional 234, que llega a la ciudad desde Junín de los Andes para mutar en Avenida Koessler primero, la céntrica Avenida San Martín después, y luego volver a su denominación original, ya convertida turísticamente en la “Ruta de los Siete Lagos”, y a la izquierda la que debe tomar para llegar a los miradores.
En la plazoleta central entre ambas rutas, un mausoleo de piedra recuerda la figura del General Rudecindo Roca, hermano de Julio A. Roca, a quién se atribuye la fundación de la ciudad de San Martín de los Andes (4 de febrero de 1898).
Reciente documentación encontrada en los archivos municipales testimonia que el verdadero fundador fue el Coronel Celestino Pérez, respondiendo a órdenes del primero. Si le interesa el tema, sugerimos remitirse a Historia cuando regrese del paseo.
Durante el ascenso, lo primero que encontrará a la derecha serán los restos edilicios del ex Hotel Sol de los Andes, devenido en un ambicioso proyecto cultural y educativo.
Unos metros más adelante, ya en camino de ripio, la ruta continúa.El camino principal continúa en ascenso y rodeado de cipreses. De pronto el lago comenzará a asomar entre los árboles, y modernos miradores con barandas, rampa para discapacitados e ilustrativos carteles informativos, lo dejarán de cara a una postal de ensueño. La ciudad allí abajo, el muelle y los barcos, el cerro Bandurrias al frente, y el espejo de agua prolongándose en su viaje al Pacífico, rodeado de cordones montañosos, bahías y bosques.
El merecido descanso se puede complementar con una visita a la antigua casona de troncos convertida en casa de té, cuya historia y espectaculares ventanales al lago son toda una apelación al asombro.
Si está a pié recomendamos el regreso hacia la ciudad. Si, en cambio, se moviliza en auto o bicicleta, puede continuar y seguir disfrutando de una nueva y espectacular vista panorámica un centenar de metros más adelante, sobre un abrupto precipicio que parece cortado sobre el lago.
Un par de kilómetros más y vuelve a bifurcarse el camino, generando dos opciones: el llamado “Arrayán Corto”, que a la derecha desciende hasta el kilómetro ocho de la ruta nacional 234 (tomado desde SMA) o el “Arrayán Largo”, que unos metros adelante se abre también a la derecha, pero saliendo al kilómetro once de la ruta, para luego desde allí retornar por el asfalto hasta el centro urbano.